La gripe española

«Y llegó el año de la peste; / moría el pueblo bajo el sol; / con su cortejo de enlutados / pasaba al trote algún Doctor / y en un hartazgo dilataba / su puerta “Los Hijos de Dios».

 

Durante el año 1918, en el gobierno de Victorino Márquez Bustillos, llegó a través del puerto de La Guaira una de las enfermedades más trágicas que ha pisado nuestra tierra: «La gripe española» familia de la «H1N1». Esta se  dispersó alrededor del mundo con rapidez a través de muchos soldados que participaron en la Primera Guerra Mundial. A contrario de lo que se cuenta, la pandemia se originó en un campamento del ejército norteamericano, en Funstone, Kansas, el 4 de marzo de 1918.

El primer registro oficial se dio el 16 de octubre cuando se contabilizaron más de 40 soldados infectados y al día siguiente ya se contabilizaban 500 casos solo en La Guaira. La misma se expandió hacia Caracas, posiblemente ayudada por el ferrocarril Caracas-La Guaira, siendo los primeros casos registrados en la parroquia La Candelaria. Posteriormente fue expandiéndose a los demás, trayendo numerosas muertes bajo su manto. Para combatirla es creada la «Junta de Socorro Central» presidida por el Dr. Luis Razzetti. La cifra real de muertes por la enfermedad se desconoce, pero se ubica en más de 80.000 personas para una población menor a los *tres millones de habitantes.

La cuarentena 

Debido a las graves consecuencias de la gripe española, en todo el país se aplicó una cuarentena donde se prohibían las reuniones, se suspendían las clases y las misas en los templos. 

Entre las víctimas destacan uno de los hijos del general Juan Vicente Gómez, el coronel Alí Gómez; y el General Jorge Antonio Bello, jefe del Castillo de San Carlos. Se dice que Juan Vicente Gómez, quien ejercía el verdadero poder político en el país, no salió de su vivienda en Maracay durante todo el tiempo que duró la pandemia, posiblemente porque solía temerle a la enfermedad más que a cualquier otra cosa. 

Los sintomas

La enfermedad fue denominada «Influenza» por creerse, durante la edad media, que esta era producida por influencia de los astros.  La transmisión se produce por contacto directo entre personas, mediante la inalación de gotitas de saliva diseminadas cuando el enfermo tose, estornuda, habla o ríe. Su periodo de incubación es de apenas unos 3 días y este rápido contagio y expansión.

Los síntomas eran tos, fiebre entre 39-40ºC, mucha dificultad respiratoria, escalofríos, dolor de cabeza intenso, dolores musculares, tos seca, dolor debajo del esternón, conjuntivas inflamadas y dolor de gaganta; solía terminar en neumonía necrotizante. Su tasa de mortalidad fue lo que más destacó durante la pandemia. Cuando el paciente la superaba la fiebre se alivibaba a los 4 días. 

 

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