Betancourt y la inmunidad parlamentaria


«No admitiré en el país la guachafita anárquica y demostraré como son conciliables el respeto a las libertades públicas [ …] con un orden basado en la ley.» Rómulo Betancourt


La política y la ley parecen verse distanciadas en más de una ocasión y aquel magno libro suele verse superado por las circunstancias o ignorado por las decisiones de quienes ejercen el poder. Lamentablemente, en muchos casos, un cargo es usado para justificar acciones al margen de la ley y en otros, la ley es ignorada o reformada para poder quitar de en medio a quien ha logrado un espacio político inconveniente. 

Es muy difícil determinar cuando una acción es la mejor, sobre todo por las diferentes perspectivas donde un luchador por la libertad o “Freedom Fighter” puede ser al mismo tiempo un terrorista. No es intención de este artículo juzgar la actuación del gobierno de Rómulo Betancourt, sino de reseñar lo que ocurrió en los años 60, a la década más violenta del siglo XX.

Pugna de liderazgos

Con la entrada de Betancourt como presidente de la República de Venezuela, se dieron muchos cambios, tanto en el país como la región, donde se establecieron posturas y divisiones. El partido Socialdemócrata  Acción Democrática, tenía una mayoría en el parlamento unida a la coalición de gobierno integrada con COPEI y URD. Sin embargo, en noviembre del año 1959 iniciaron los tropiezos con URD por la política «anticomunista» de Betancourt, aunque lograron superar aquellas diferencias. 


«He dado instrucciones para que dispararen y no al aire, contra cualquier persona […] que se localizase in fraganti en el momento de lanzar o depositar cargas de dinamita». Rómulo Betancourt


Pero estas volvieron y no se hicieron esperar:AD se divide bajo el liderazgo de Domingo Alberto Rangel quien considera a Betancourt un traidor a los principios revolucionarios que se plantearon. Así da nacimiento al MIR.

Betancourt viene teniendo una pugna con Fidel Castro, donde ambos se perfilan con liderazgo en la región. Castro, además, tenía simpatías en muchos militantes de izquierda en Venezuela. Esto hace que el URD, liderado por Jóvito Villalba e Ignacio Luis Arcaya, se separe de la coalición. Arcaya, como canciller se niega a votar en favor de las sanciones contra Fidel Castro.

Las divisiones de AD no se detienen y el senador Raúl Ramos Jiménez crea el grupo llamado ARS O CEN, llevándose parte de los cuadros medios, entre ellos una porción de representación parlamentaria.

Todos estos hechos hacen que, en el parlamento, la oposición, producto de la división, supere al ejecutivo.

Los allanamientos


«Se les arresta por abuso sistemático de la inmunidad parlamentaria que colide abiertamente con los propósitos democráticos de la Constitución» Rómulo Betancourt.


Distintas acciones insurrectas empiezan a crear un ambiente de violencia poco usual que durará todo el gobierno. El carupanazo, el porteñazo y el asalto al tren de El Encanto, parecen colmar la paciencia de Betancourt, quien advertía que «inmunidad no es impunidad». Ante esto, se toma la medida que pondrá al presidente en una situación delicada: el arresto domiciliario y juicio militar para parlamentarios. Son detenidos más de cien dirigentes tanto dentro como fuera del parlamento y enviados al cuartel de San Carlos. Entre ellos estaban: Gustavo y Eduardo Machado, Domingo Alberto Rangel, Simón Sáez Mérida, Miguel Ángel Capriles, Jesús María Casal, Jesús Villavicencio, Guillermo García Ponce, Pedro Ortega Díaz, Pompeyo Márquez y Jesús Farías.

« Está preso en todo el país un número determinado de líderes de los partidos Comunista y Movimiento de Izquierda Revolucionaria, partidos que están en posición francamente insurreccional [ …]» Betancourt

Para ello se crea una justificación jurídica llamada teoría de la «sustantividad o autonomía del delito militar» que afirma que la inmunidad parlamentaria no cubre ni ampara delitos militares y que los parlamentarios podían ser procesados. Esta tesis se mantuvo entre los años 1963 a 1976, avalada por los partidos AD y COPEI. 

Los creadores fueron David Morales Bello y Arístides Calvani. 

Los allanamientos no fueron las únicas acciones que generaron división y molestia. La Guardia Nacional publicó un aviso de una página donde se incitaba a la entrega de los asaltantes del El Encanto vivos o muertos, aún cuando la pena de muerte estuviese abolida desde 1863 con el Decreto de Garantías de Falcón, cabe destacar que Venezuela fue el primer país del mundo en abolir la pena de muerte. 

 

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