La marca de Boves y la lanza de Páez


«Todo conductor de almas da a los hombres  que conduce lo que ya tienen contenido. El conductor, el líder, el caudillo no es más que el comadrón que vigila el parto de un pueblo en el camino» Francisco Herrera Luque


La revolución forjada por José Tomás Bóves que pondría en jaque a la tolda patriota, y la épica independentista, dejó una huella imborrable en nuestra historia. El “Taita” causó terror en todo el territorio de la Capitanía General. No hubo patriota que no sintiera el fuego de la Legión infernal y lugar seguro para quien se le opusiera. La «Guerra a Muerte» se queda corta ante la venganza del «hijo del diablo», que siendo blanco y de cabello rojizo, dirigió el ejército de pardos más temido de nuestra historia. Una lucha de casta que nadie quiere recordar.


“En Venezuela no manda el que quiere si no el que puede, y aquí el que puede soy yo…” Boves, el Urogallo de Juvel Vielma.


Tras su muerte, aquel pardaje pierde a su principal líder. Ellos no luchaban por la monarquía sino por su Taita y las riquezas prometidas. No entendían de la “diablocracia” ni de Repúblicas, mucho menos de Patria. Sustituirlo no era tarea fácil y solo un hombre pudo ocupar el lugar de aquel que con su voluntad se burló las fuerzas de Dios y del hombre, hasta arrodillar a toda la gesta independentista.

José Antonio Páez, el catire, fue el único capaz de ponerse al frente de aquellas hordas y como cada ejército toma la forma de quien lo dirige, la diferencia entre ambos caudillos se notará en los resultados y las acciones. Páez se transforma en la primera lanza patriota, en el Centauro de los Llanos y el General más temido. Su liderazgo no solo quedará en sus grandes hazañas militares, sino que lo llevará a ocupar la máxima institución de la República naciente, al culminar la guerra. Fue un hombre de fuego y un hombre de paz.


«…si se quitara al hombre la facultad con que comete sus primeros errores, se le privaría sin duda de la que produce después los grandes hechos.» José Antonio Páez.


Entre ambos hombres, coincidió aquel ejército que pasó de ser realista y patriota, y la banda negra en la lanza. Mientras Boves vivió, su banda negra fue la que definió su tolda, siendo los patriotas quienes llevaran la blanca. Pero con su muerte, su sustituto mantuvo la misma banda, aunque pasara para el bando patriota, y ante esto, Morillo deberá usar una blanca.

 

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