Mariano Picón Salas, una vida de letras y activismo

«Por más que anduve por muchas tierras, no perdí la costumbre de ser merideño entrañable. Y los cuentos de Mérida, y el olor de sus flores, y la fiesta de aguas y verdura que engalanó el clima, me tienen en permanente trance de retornar a su paisaje.» Mariano Picón Salas.

En la «Ciudad de los Caballeros de Mérida» nace, el 26 de enero de 1901, uno de los más importantes prosistas venezolanos del siglo pasado. Fue hijo único de Pío Picón Ruiz y Delia Salas Uzcátegui. Su nombre complero es Mariano Federico Picón Salas, quien de niño sería más apegado a compartir con los libros que con sus contemporáneos. 

Formación 

Fue formado desde la izquierda desde pequeño, ya para los nueve años su padre le ubicó un tutor francés, monsieur Marchy, quien fue de la Comuna de París. Estudia la secundaria entre Mérida y Valera. Inicia sus estudios universitarios en la Universidad de los Andes, donde empieza a unirse a grandes personalidades de su época. Para 1918, junto con Iragorry, Celis y Spinetti funda la revista Arístides Rojas. Apenas tiene 17 años. 

Al cumplir la mayoría de edad tiene que tomar una decisión: dejar las montañas para ir al valle de Santiago de León de Caracas, para seguir su carrera de Leyes en la Universidad Central de Venezuela. En la capital venezolana se reunirá con los hermanos Planchart, Andrés Eloy blanco y Lisandro Alvarado; colaborará junto a su amigo Alberto Adriani para la revista «Cultura venezolana», trabajará para la cancillería y publicará su primera obra literaria «Buscando el camino».

Una vida en los zapatos de Bello

El joven Mariano, reconocido por su temprana intelectualidad, deberá dejar sus estudios para atender las tierras de su padre, de regreso a los Andes. Esta tarea será un fracaso y decidirá, bajo las precarias condiciones, viajar a Chile, mismo destino de nuestro reconocido Andrés Bello, por motivos económicos y políticos. 

Primero se instala en Valparaiso, luego en la Capital, Santiago de Chile, donde trabajará como vendedor de vinos y artículos de escritorio. Participará en el mundo de las ideas políticas y las letras, escribirá en revistas, como Athenea, y se vinculará a grupos socialistas y anarquistas. Escribe tres novelas y para 1928 se gradúa de Filosofía y Letras. Estos pasos le permitirán entrar a las aulas, llevando sus habilidades, conocimientos y la influencia que se le cosechó desde niño de la izquierda latinoamericana. 

En 1927 es designado funcionario de la Biblioteca Nacional de Chile. Publica su primer libro de cuentos, Mundo imaginario (1927), gracias a la Editorial Nascimento. Para el año 1928 contrae matrimonio con una chilena llamada Isabel Cento. También inicia correspondencia con uno de los líderes de la izquierda venezolana, Rómulo Betancourt, que impulso su adhesión al Plan de Barranquilla, en oposición al «Benemérito» Juan Vicente Gómez. En plan converge con las siguientes personalidades de la izquierda venezolana:

Rómulo Betancourt, Raúl Leon, Pedro Juliac, Valmore Rodríguez. Ricardo Montilla. César Camejo, Pedro Rodríguez Barroeta, Simón Betancourt, Rafael Ángel Castillo, Juan J. Palacios, Carlos Peña Uslar, Mario Plaza Ponte, Carlos D’ Ascoli, Jóvito Villalba, Gonzalo Carnevali. Alberto Ravell, Luis Villalba Villalba. Germán Herrera Umérez, Herman Nass, Carlos Irazábal, Joaquín Gabaldón Márquez, J.C. Sotillo Picornell, Antonio García, Manuel Felipe Rugeles, Isaac Pardo Soublett, Héctor de León y Francisco Rivas Lázaro.

Durante aquellos días realiza ensayos, basados en su percepción del hispanoamericano y del chileno.

De vuelta a Venezuela

Al morir Juan Vicente Gómez, muchos de los exiliados, y auto exiliados, deciden volver a la nación venezolana. Mariano decide unirse a aquella ola para trabajar en la nueva etapa de la República. En este camino de vuelta a su nación, se une a los líderes de izquierda venezolanos para formar el movimiento Organización Revolucionaria Venezolana (ORVE) del cual será secretario general. Es también superintendente de educación y encargador de la creación del Instituto Pedagógico Nacional. 

En ORVE se encontró con diferencias con quienes le acompañaban, que fueron suficientes para que Mariano se deslindara del movimiento. Entonces, será enviado por López Contreras a Checoslovaquia como encargado de negocios en el año 1937. De este movimiento nacerá Acción Democrática y el Partido Comunista de Venezuela. 

Su labor en Checoslovaquia no durará mucho, será destituido y se devolverá a Chile, donde verá nacer a su única hija, Delia Isabel. Para su sorpresa, será llamado de nuevo a Venezuela para participar como director de Cultura y Bellas Artes del Ministerio de Educación. Esto le da la oportunidad de fundar la Revista Nacional de Cultura.

Su permanencia en Venezuela será por periodos, trabajará como docente en la UCV, viajará y dará ponencias en universidades norteamericanas, fundará la Facultad de Filosofía y Letras de la UCV, y escribirá una obra estudiada en el mundo conocida como «De la conquista a la Independencia: tres siglos de historia cultural hispanoamericana». 

En el año 1947 da su discurso de incorporación a la Academia de la Historia y, separado de Isabel, contrae matrimonio con la venezolana Beatriz Ordoñez. En 1948 es enviado como embajador en Colombia. Sin embargo, aquello es realizado durante el llamado «Trienio Adeco» y al ser depuesto Rómulo Gallegos, renuncia y se va a México. 

Junta de Gobierno y Pérez Jiménez

Mariano se mantiene varios años fuera de Venezuela, pero para 1951 regresa al país y se dedica a la docencia, teniendo una tímida postura política. En esta etapa dirige El Papel Literario para El Nacional. 

Últimos años de Mariano

Con la salida del poder de Marcos Pérez Jiménez y la entrada de la Junta cívico-militar, es nombrado embajador en Brasil. Se instala en Río de Janeiro hasta que es llamado para ser representante en la UNESCO. Ahí trabajará en un proyecto contra el analfabetismo en los países subdesarrollados. Sigue publicando obras y para 1963 es nombrado Embajador de México, donde presentará una crisis asmático-cardíaca que casi le cuesta la vida. 

Su salud lo obliga a regresar al país, aunque esto no impide su nombramiento como Secretario General, al lado de Betancourt. Para sus últimos años, es comisionado para crear el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, pero muere antes de culminar su tarea. 

 

 

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