El asesinato de Lorena Márquez de Capriles

  «La muerte de mi hija, además de la aflicción a la familia, ha puesto al descubierto al cartel de la droga en Aragua, por lo que pido el apoyo de los medios de comunicación social y al Gobierno la protección necesaria ante las amenazas de muerte contra mis otros dos hijos menores».

 Andrés Galdó 

 

A inicio de los noventa Venezuela ya vivía una grave situación de corrupción y drogas, que aunque parezca pequeña a la de este 2017, leer sobre ella podría llevarnos a encontrar muchas similitudes alarmantes. Justamente para poder hablar del caso de Lorena Márquez de Capriles hay que tener en cuenta el contexto en que todo ocurría. Este es un caso claro de corrupción y carteles de narcotráfico donde se vieron involucrados empresarios y políticos, donde la justicia no logró concretarse. Seis años de un proceso que culminó con la huída de Manasés y muchas verdades a medias.

El cartel de Maracay

A partir del año 1981 se conoció la existencia operativa de un cartel de la droga en Maracay. El primer  gran golpe que recibió este cartel, fue en el año 1983, cuando la PTJ descubrió al oficial de la aviación Ocando Paz, con un alijo de cocaína. Sin embargo, con el tiempo, este cartel fue penetrando en los hilos del poder.

El empresario y editor del periódico «El Siglo» Manasés Capriles; su hermano Tulio Capriles, Presidente del diario; y Manuel Capriles, director del diario;  ayudaron

 a financiar la campaña electoral del miembro y cofundador del MAS, Carlos Tablante. Gracias a este apoyo, Tablante logró ganar las elecciones y transformarse en el gobernador y se abrió paso en una larga trayectoria política que lo llevará a ser parte del gobierno de Rafael Caldera y hasta unirse al partido opositor a Hugo Chávez y Nicolás Maduro, Voluntad Popular.

Simultáneo a lo que ocurría en Maracay, el 26 de junio de 1991, la jueza Norma Cabrera, quien tendrá un papel determinante en el futuro de este caso, dictaba auto de detención en contra de Adolfo Ramírez Torres, ex gobernador del Distrito Federal y ex viceministro de Relaciones Interiores acusado de manejar una enorme red de mulas. El estado ya estaba contaminado de narcotraficantes y quien sabe desde cuando.

Al parecer, los empresarios Capriles probaron suerte en el cartel de Maracay donde empezaron a movilizar grandes cantidades de dinero. Con Tablante en la gobernación, al parecer la familia logró tener carta abierta para operar sin correr mayores riesgos, el gobernador les debía un favor político que llevaría a Manuel Capriles a ocupar el cargo de Secretario General del gobierno de Aragua.

El asesinato de Lorena

Lorena Márquez de Capriles, con 23 años, contrajo matrimonio con el empresario Manasés Capriles de 48 años, con quien se presume tuvo una relación estable hasta que, según cuentan los familiares, Lorena empezó a sospechar que su esposo estaba involucrado en actividades ilícitas. Vivían solos, en un edificio, propiedad de la familia Capriles, ubicado en la urbanización Calicanto, en las residencias Teo, primer piso, apartamento número uno, en la calle Mariño; los apartamentos vecinos se encontraban deshabitados en su mayoría para entonces. Indica el padre adoptivo de Lorena, el publicista Andrés Galdo,  que esta llamó a su madre, Nancy Márquez de Galdo, para contarle sobre sus sospechas. Ella, venía notando conversaciones que tenía Manasés con sus hermanos, Tulio y Manuel, sobre movimientos de drogas y operaciones por grandes sumas en dólares. En varias oportunidades, notó que Manasés llevaba al apartamento bolsas y cajas de drogas; aunque en otras ocasiones las dejaba en la maleta de su automóvil. El publicista Andrés Galdo fue quien enérgicamente se puso al frente de este caso, en el que su hija adoptiva terminó asesinada.

 

Lorena intentó disuadir a su esposo para que dejara el narcotráfico pero este solo se alejaba en breves periodos, suponiendo que así fuera. «Es la última vez» le decía Manasés a su esposa para calmarla. Además del tráfico de drogas, Lorena también se dio cuenta que su esposo consumía y este llegó al punto de invitarla a ello, pero ella se negó.

Todo empeoró cuando Lorena decidió amenazarlo con revelar lo que hacía a su padre. Al principio Manasés lloraba y le rogaba pero un día, Lorena estalló y le confesó a su madre que no aguantaba más, lo que hizo que esta le pidiera que abandonara a Manasés.

Al ver que la separación era inminente, Manasés tomó cartas en el asunto y dejó la actuación de víctima. Despidió al servicio doméstico, posiblemente como parte de su plan de asesinato. Una voz anónima llamó a la residencia de Galdo en Altamira, pero este no estaba. De la misma forma le llegó una llamada a la hermana de Lorena informándole que debían viajar a Maracay porque Lorena había sufrido un accidente y estaba grave.

Madre y hermana salieron de inmediato y al llegar, para su sorpresa, se enteraron que estaba muerta y les prohibieron el acceso, por orden de Manuel Capriles. La morgue estaba rodeada de policías con ametralladoras que impidieron el acceso a los familiares de Lorena. Galdo se encontraba en su hacienda del Yaracal, estado Falcón, y se enteró de todo a través de una empleada, cuando llamó a su casa en Caracas. El padre adoptivo movió sus influencias y se comunicó con el Ministro de Interior de entonces, Alejandro Izaguirre, quien le manifestó su apoyo.

En otro lado Víctor Amram recibió una llamada de Manuel Capriles donde se le notificaba la muerte de Lorena Márquez, la cual fue encontrada por su esposo y una secretaria a las 6:00pm en el cuarto de servicio. Amram se dirigió al lugar de los hechos, donde familiares del esposo andaban con normalidad por la escena del crimen, mientras que la familia de Lorena tenía impedido el acceso. Alexis Bolívar fue llamado al sitio para realizar el levantamiento topográfico y planimétrico. Al día siguiente, Amram recibe la orden de retirarse del caso sin razón aparente, por lo que viaja a Caracas para saber que ocurría y, al parecer, según el suplente de Pasarella, Jordán Pertir, la deicisión se tomó bajo petición de los Capriles y de la familia de la víctima, ninguno lo quería en la investigación. Quedaron en él, Gladys Romero y su equipo, junto con Alexis Bolívar, pero Romero también fue retirada a los dos días.  El comisario Alexis Bolívar afirmó que estaban en presencia de un homicidio,  pero al día siguiente, cambió su versión a suicidio, lo que generó grandes dudas en la familia de Lorena y en la opinión pública. Bolívar negó en múltiples ocasiones haber confirmado el homicidio.

El asesinato

La información recopialda fue la siguiente: Lorena había muerto de un disparo realizado por un revolver calibre 38, marca Smith & Wesson, con entrada en el 

pectoral izquierdo y salida por el intercostal derecho. Manasés Capriles dio varias versiones inconsistentes del hecho, donde indicó que había desayunado con su esposa y en la noche, al regresar, la encontró muerta, pero esta no tenía presencia de alimentos en el aparato disgestivo. Habían restos de asfalto en la planta de sus pies. Al parecer, la bala duró doce horas, aproximadamente, antes de que intervinieran los médicos forenses. No se sabe quien informó a las autoridades.

Galdo recibió amenazas de asesinato hacia sus hijos o de cortarle la lengua a su esposa, si no se abstenía de realizar denuncias,  pero este hizo caso omiso de aquello. Llamó a Ramón Escovar Salom y se comunicó con el presidente Carlos Andrés Pérez.

Quién no la debe no la teme

Tablante afirmó una y otra vez que no intervino en la investigación, «Desde el momento en que conocí el hecho instruí a los jefes policiales para que cooperaran», dijo el gobernador sobre el caso. En sus declaraciones lamentó la muerte de Lorena, aunque rechazó las declaraciones y acusaciones de la familia sobre Manasés Capriles, llamándolas «irreflexibas y carentes de fundamento».

Para la familia de la víctima todo era muy diferente, y aseguraban que Tablante obstruía el caso para evitar un escándalo y que fuese vinculado su Secretario de gobierno.

La teoría del suicidio

El director de la PTJ, Mauro Yánez Pasarella aseguró que Lorena Márquez se suicidó de un disparo en el pecho, mientras Galdo, padre adoptivo de Lorena, hacía sus labores para probar el asesinato. El diputado de COPEI Paciano Padrón secundó a Galdo y dio un discurso en el Congreso para solicitar la investigación a fondo del caso. El cuerpo de investigación negó haber recibido presiones y que las declaraciones de Galdo eran especulaciones normales para alguien que está pasando por una pérdida.

La PTJ aseguró que era normal que la primera en llegar fuese la delegación de Aragua y que cercaran el sitio del suceso mientras llegaba la PTJ. Pasarela se negó a revelar el contenido de la carta que se encontró de Lorena porque era secreto sumarial.

Sin embargo el cuerpo de Lorena tenía los brazos cruzados en forma de sueño, una posición poco común para alguien que se ha suicidado de un disparo en el pecho; también se observó que según la planimetría diseñada la joven se desvaneció en la litera del cuarto de servicio, sin embargo, investigadores privados establecieron el cadáver a un metro de la litera, versión confirmada por los bombetos de Maracay, interpelados por el Congreso.

El recorrido de la bala fue otro de los hechos que tuvo contradicciones, la PTJ señala que la trayectoria fue ascendente y la autopsia descendente. El médico José Sánchez explicó que cuando alguien dispara un revolver el cañón se levanta ligeramente y que en el caso de Lorena no podía ser la excepción. Para el médico el proyectil se disparó en el pecho de Lorena que estaba sentada a una altura menor que la pistola.

Un detalle muy importante es que el cadáver no tenía manchas de sangre y según los bomberos el apartamento tampoco. El revolver con que se presume que se suicidó, fue disparado dos veces, según los investigadores privados de Galdo. La PTJ sostuvo que Lorena tomó el revolver con ambas manos, pero la prueba de la pólvora resultó solo en la mano derecha. Según el análisis criminalístico, una mujer no atentaría contra una parte de su cuerpo que represente belleza ni se suicidaría en un espacio ajeno a ella, como el cuarto del servicio. La madre indicó que Lorena se había sometido a una operación en ambos senos, preocupada por su anatomía, lo que genera la pregunta de ¿por qué se dispararía en donde están ubicado los senos? Otro punto importante es el aspecto psicológico del esposo. Cuando fue liberado este organizó una fiesta para celebrar, cuando un hombre con semejante pérdida lo último que desearía sería un brindis.

Con todo esto, la Juez IV penal del estado Lara, Nelly Rojas de Díaz, reafirmó que la muerte de Lorena fue producto de un suicidió y que se usaron todas las pruebas e investigaciones, tanto privadas como de la PTJ, guardia nacional y testigos, para investigar el caso.

No hay que descartar las impresiones iniciales del comisario Víctor Amran, quien dice que al llegar cncontró que la escena del crimen estaba llena de gente que no tenían nada que hacer ahí, pero que a la madre de la víctima no la dejaron pasar.  Las pruebas realizadas en el IVIC demostraron que la pólvora fue colocada artificiosamente, pues no había sido percutada. Además, la franela tenía orificio de entrada de la bala, pero no de salida, en cambio el cadáver tenía ambos.

Bajo la presión constante de Galdo, el caso pasó a manos del Juez Rosell quien confirmó los resultados anteriores y la tesis del suicidio. Para el año 1993, el magistrado Israel Rodríguez Salazar anuló la sentencia por tener 24 vicios procesales y reenvió el caso al Dr. Carlos Moreno, en el juzgado V.

Seis años de batalla

El año 1997, la jueza Norma Cabrera. quien participó en el caso de Ramírez Torres ordenó un auto de detención a Manasés Capriles. No solo estaba implicado en el asesinato de su esposa, sino también en recibir dinero de parte de la gobernación a través de su hermano Manuel Capriles y que en el escenario del crimen se encontraron elementos que podían demostrar su vinculación con las drogas. Al parecer, alguien informó a Manasés Capriles sobre el caso y este, se presume, que se fue del país en un avión privado con su familia, tres días antes de que saliera la orden.

El gobernador Carlos Tablante había dicho enérgicamente que el confiaba en los  Capriles y creía en la inocencia del Secretario de Estado, así como Carlos Andrés Pérez diría lo mismo sobre Tablante.

 

Fuente
 Duque, José Roberto. Asesinatos que conmovieron a Venezuela. El Nacional, colección Ares, año 2002.
 El Universal, Ordenan capturar a Manasés Capriles.

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